sábado, 4 de mayo de 2019

Entonces vi el Aleph


"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Sentí infinita veneración, infinita lástima."

El Aleph (1949)

viernes, 19 de abril de 2019

Tlön


"¿Cómo no someterse a Tlön, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado? Inútil responder que la realidad también está ordenada. Quizá lo esté, pero de acuerdo a leyes divinas —traduzco: a leyes inhumanas— que no acabamos nunca de percibir. Tlön será un laberinto, pero es un laberinto urdido por hombres, un laberinto destinado a que lo descifren los hombres.

El contacto y el hábito de Tlön han desintegrado este mundo. Encantada por su rigor, la humanidad olvida y torna a olvidar que es un rigor de ajedrecistas, no de ángeles."

Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1940)

lunes, 1 de abril de 2019

Eternal Life


"The great struggle to adapt society to the greatly extended human lifespan took more than a century, however. Virtually every aspect of social, economic and political life underwent a fundamental change once the dread aspect of death had been thus removed to a distant horizon.

Humanity showed its resilience, in time. Birth rates around the world are very close to death rates now. Global population growth is stabilizing — not without a struggle, but a stable world population is in sight. Today, the birth of a baby is a cause for celebration by the entire community. Couples no longer have children to please their parents, or to gain some perceived advantage in their community. Babies are rare, and cherished.

The advent of immortality has brought an unexpected additional benefit. For all of history, humans have thought the stars were utterly unreachable. Even with modern space technology, it would take centuries to reach the nearest stars. Now, we have centuries to spend. Today the ships bearing the families of scientific explorers are heading out beyond the fringes of the solar system, plying the long, silent pathways to the stars, bearing the seeds of humankind into a waiting Universe."

sábado, 23 de marzo de 2019

The Medieval Olympics


"Suppose you wanted to hold the Medieval Olympic Games in Rio in 1016. Forget for a moment that Rio was then a small village of Tupi Indians, and that Asians, Africans and Europeans were not even aware of America’s existence. Forget the logistical problems of bringing all the world’s top athletes to Rio in the absence of airplanes. Forget too that few sports were shared throughout the world, and even if all humans could run, not everybody could agree on the same rules for a running competition. Just ask yourself how to group the competing delegations. Today’s International Olympic Committee spends countless hours discussing the Taiwan question and the Palestine question. Multiply this by 10,000 to estimate the number of hours you would have to spend on the politics of the Medieval Olympics.

For starters, in 1016 the Chinese Song Empire recognised no political entity on earth as its equal. It would therefore be an unthinkable humiliation to give its Olympic delegation the same status as that granted to the delegations of the Korean kingdom of Koryo or of the Vietnamese kingdom of Dai Co Viet – not to mention the delegations of primitive barbarians from across the seas.

The caliph in Baghdad also claimed universal hegemony, and most Sunni Muslims recognised him as their supreme leader. In practical terms, however, the caliph barely ruled the city of Baghdad. So would all Sunni athletes be part of a single caliphate delegation, or would they be separated into dozens of delegations from the numerous emirates and sultanates of the Sunni world? But why stop with the emirates and sultanates? The Arabian Desert was teaming with free Bedouin tribes, who recognised no overlord save Allah. Would each be entitled to send an independent delegation to compete in archery or camel racing? Europe would give you any number of similar headaches. Would an athlete from the Norman town of Ivry compete under the banner of the local Count of Ivry, of his lord the Duke of Normandy, or perhaps of the feeble King of France?

Many of these political entities appeared and disappeared within a matter of years. As you made your preparations for the 1016 Olympics, you could not know in advance which delegations would show up, because nobody could be sure which political entities would still exist next year. If the kingdom of England had sent a delegation to the 1016 Olympics, by the time the athletes came home with their medals they would have discovered that the Danes had just captured London, and that England was being absorbed into the North Sea Empire of King Cnut the Great, together with Denmark, Norway and parts of Sweden. Within another twenty years, that empire disintegrated, but thirty years later England was conquered again, by the Duke of Normandy.

Needless to say, the vast majority of these ephemeral political entities had neither anthem to play nor flag to hoist. Political symbols were of great importance, of course, but the symbolic language of European politics was very different from the symbolic languages of Indonesian, Chinese or Tupi politics. Agreeing on a common protocol to mark victory would have been well-nigh impossible.

So when you watch the Tokyo Games in 2020, remember that this seeming competition between nations actually represents an astonishing global agreement. For all the national pride people feel when their delegation wins a gold medal and their flag is raised, there is far greater reason to feel pride that humankind is capable of organising such an event."

21 Lessons for the 21st Century (2018)

domingo, 3 de marzo de 2019

Polaris


"En vano traté de vencer mi somnolencia, intentando relacionar estas extrañas palabras con alguno de los saberes celestes que yo había aprendido en los manuscritos Pnakóticos. Mi cabeza, pesada y vacilante, se dobló sobre mi pecho; y cuando volví a mirar, fue en un sueño, y la Estrella Polar sonreía burlonamente a través de una ventana, por encima de los horribles y agitados árboles de un pantano soñado. Y aún continúo soñando.

En mi vergüenza y desesperación, grito a veces frenéticamente, suplicando a las criaturas soñadas de mi alrededor que me despierten, no vaya a ser que los inutos suban furtivamente por detrás del pico de Noton y tomen la ciudadela por sorpresa; pero estas criaturas son demonios: se ríen de mí y me dicen que no sueño. Se burlan mientras duermo; entretanto, puede que los enemigos achaparrados y amarillos se estén acercando a nosotros con sigilo. He faltado a mi deber y he traicionado a la marmórea ciudad de Olathoe. He sido desleal a Alos, mi amigo y capitán. Sin embargo, estas sombras de mis sueños se burlan de mí. Dicen que no existe ninguna tierra de Lomar, salvo en mis nocturnos desvaríos; que en esas regiones donde la Estrella Polar brilla en lo alto, y donde el rojo Aldebarán se arrastra lentamente por el horizonte, no ha habido otra cosa que hielo y nieve durante milenios, ni otros hombres que esas criaturas rechonchas y amarillas, marchitas por el frío, que se llaman «esquimales».


Y mientras escribo en mi culpable agonía, frenético por salvar a la ciudad cuyo peligro aumenta a cada instante, y lucho en vano por liberarme de esta pesadilla en la que parece que estoy en una casa de piedra y de ladrillos, al sur de un siniestro pantano y un cementerio en lo alto de una loma, la Estrella Polar, perversa y monstruosa, mora desde la negra bóveda y parpadea horriblemente como un ojo insensato que pugna por transmitir algún mensaje; aunque no recuerda nada, salvo que un día tuvo un mensaje que transmitir."

Polaris (1918)

miércoles, 30 de enero de 2019

Una Ciudad No Peor Que Otras


"Nada en absoluto era la expresión correcta. Me sentía tan hueco y tan vacío como el espacio entre las estrellas. Cuando llegué a casa me serví un whisky muy abundante, me situé junto a la ventana abierta en el cuarto de estar, escuché el ruido sordo del tráfico en el bulevar de Laurel Canyon y contemplé el resplandor de la gran ciudad enfurecida que asomaba sobre la curva de las colinas a través de las cuales se abrió el bulevar. Muy lejos subía y bajaba el gemido como de alma en pena de las sirenas de la policía o de los bomberos, que nunca permanecían en silencio mucho tiempo. Veinticuatro horas al día alguien corre y otra persona está intentando alcanzarle. Allí fuera, en la noche entrecruzada por mil delitos, la gente moría, la mutilaban, se hacía cortes con cristales que volaban, era aplastada contra los volantes de los automóviles o bajo sus pesados neumáticos. A la gente la golpeaban, la robaban, la estrangulaban, la violaban y la asesinaban; gente que estaba hambrienta, enferma, aburrida, desesperada por la soledad o el remordimiento o el miedo; airados, crueles, afiebrados, estremecidos por los sollozos. Una ciudad no peor que otras, una ciudad rica y vigorosa y rebosante de orgullo, una ciudad perdida y golpeada y llena de vacío."

El Largo Adiós (1953)

viernes, 25 de enero de 2019

Toda la Realidad es un Juego


"Toda la realidad es un juego. La física a su nivel más fundamental, la mismísima textura de nuestro universo…, todo eso es un resultado directo de la interacción entre el azar y ciertas reglas bastante sencillas, y la misma descripción puede aplicarse a los mejores juegos, los más elegantes y satisfactorios tanto al nivel intelectual como al estético. El futuro es maleable porque es incognoscible y porque es el resultado de acontecimientos a un nivel subatómico que no pueden ser predecidos en su totalidad, y eso permite conservar la posibilidad del cambio y la esperanza de acabar imponiéndose..., la posibilidad de la victoria, por utilizar una palabra que ya no está de moda. En ese aspecto el futuro es un juego; y el tiempo es una de las reglas."

El Jugador (1988)